Este 3 de agosto conmemoramos 124 años de labor ininterrumpida en favor del bienestar, la protección y el desarrollo integral de los niños más vulnerables del país, reafirmando nuestro compromiso con la primera infancia.
Desde 1901, el Patronato Madre-Hijo ha sido pionero en la promoción de la salud infantil, consolidándose como una de las instituciones de beneficencia más antiguas y reconocidas de Chile.
Hoy, nuestra labor se enfoca en una etapa crítica de la vida: los primeros 1.000 días. Este periodo es determinante para el neurodesarrollo infantil, ya que en él se establecen las bases del desarrollo cognitivo, motor, emocional y social que influirán profundamente en la trayectoria futura de cada niño.
Con este propósito, la Fundación brinda atención integral a niños de 0 a 4 años en situación de alta vulnerabilidad social, a través de sus Centros de Estimulación y Desarrollo Infantil ubicados en las regiones Metropolitana y de Valparaíso.
Contamos con un equipo multidisciplinario compuesto por médicos, kinesiólogos, fonoaudiólogos, psicólogos, matronas y asistentes sociales, que trabajan de manera coordinada para responder a las necesidades particulares de cada niño. Nuestro modelo de intervención abarca medicina pediátrica, salud mental materno-infantil y atención perinatal, con especial énfasis en fortalecer el vínculo madre-hijo, esencial para un desarrollo saludable.
Además, el Patronato Madre-Hijo proporciona alimentos, medicamentos y coordinación para tratamientos especializados a niños cuyas familias no cuentan con los recursos necesarios, eliminando barreras en el acceso a la salud. Cada año, además, realizamos operativos médicos, dentales y oftalmológicos en zonas rurales del país, donde la atención especializada es escasa o inexistente.
A lo largo de su historia, el Patronato ha sido un actor clave en la formulación de políticas públicas, programas de salud y estrategias de nutrición infantil, contribuyendo activamente a erradicar la pobreza desde sus raíces más tempranas.
Hoy, al cumplir 124 años de servicio, renovamos nuestro compromiso con la infancia y con las futuras generaciones de Chile, convencidos que el trabajo realizado durante los primeros mil días de vida tiene el poder de transformar no solo el destino de un niño, sino también el futuro de todo un país.



